lunes, 13 de agosto de 2012

Dios es Nuestro Abrigo…


Leer Salmo 91

“Es una de las obras más excelentes de esta clase que se han escrito. Es imposible imaginar nada más sólido, hermoso, profundo o adornado. Si el latín o alguna lengua moderna pudiera expresar del todo la hermosura y elegancia, así como las palabras de sus frases, no sería difícil persuadir al lector de que no hay poema comparable con esta oda hebrea, ni en griego, ni en latín” (Simón De Muis)

No se conoce el autor, ni las circunstancias en que fue escrito el Salmo 91, aunque algunos expertos judíos deducen que es obra de Moisés. Más allá de este detalle, son ciertas las palabras de Charles Spurgeon al describirlo: “En toda la colección no hay salmo más alentador; su tono es elevado y sostenido; la fe en sus aspectos mejores y más nobles… El que puede vivir en su espíritu no conocerá el temor…”

Nuestra Protección…
  • “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente… El te librará del lazo del cazador… Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro…” (Salmos 91:1-6)
“Al abrigo del Altísimo: Un lugar íntimo de protección divina. El uso de “Altísimo” para designar a Dios enfatiza que jamás puede abrumarlo ninguna amenaza. Sombra del Omnipotente: En una tierra donde el sol puede ser opresivo y peligroso, una “sombra” se comprendía como metáfora de cuidado y protección” (John Mac Arthur)

Al contar con esta Divina Protección estamos seguros contra:
  1. Los Espantos (peligros imaginarios): “el terror nocturno”
  2. Los Enemigos (peligros reales): “Ni saeta que vuele de día”
  3. Las Enfermedades (peligros inmanejables): “pestilencia”
  4. Los Exterminios (peligros definitivos): “mortandad”
Nuestra Percepción…
  • “Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra… Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Jehová que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación…” (Salmos 91:7-10)
“Nuestra seguridad no consiste meramente en que Dios es un refugio y una habitación, sino en que “has hecho del Señor tu refugio, tu habitación, y por ello no sufrirás mal alguno”. De esto depende, pues, nuestra seguridad; y ésta es la forma de hacer de Dios nuestra habitación: el ponernos por la fe bajo su poder y providencia” (Jeremiah Dyke)

El creyente no solo está seguro bajo el resguardo celestial sino que por medio de la fe se apodera de una sensación incomparable de seguridad aún cuando esté rodeado de peligros…

Nuestra Posición…
  • “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti… Sobre el león y el áspid pisarás… Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré… Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación” (Salmos 91:11-16)
“Ante los hombres que viven en Dios, las peores fuerzas del mal son impotentes; su vida está resguardada y desafían los peores males. Sus pies entran en contacto con los peores enemigos. Incluso el mismo Satán intenta morderles el talón, pero en Cristo Jesús tienen la segura esperanza de quebrantar a Satanás con el talón prontamente” (Charles Spurgeon)
  • “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38-39)
Recordemos: Nadie, ni nada, nos puede dañar porque estamos en las Manos del Padre…
DECH

domingo, 12 de agosto de 2012

Dios es Nuestra Razón de Ser…


Leer Salmo 90

“El sentido de esta magnífica oración es pedir a Dios misericordia sobre unos frágiles seres humanos que viven en un universo bajo maldición por el pecado. Moisés comienza el Salmo con una reflexión sobre la eternidad de Dios, luego expresa sus sombríos pensamientos acerca de la brevedad de la vida en su relación con la ira de Dios, y concluye con un ruego de que Dios capacite a su pueblo para vivir una vida significativa” (John Mac Arthur)

Escrito, seguramente, en el tiempo en que la primera generación de israelitas que habían salido de Egipto se estaba extinguiendo en el desierto, el Salmo 90 presenta tres verdades irrefutables para nuestra reflexión personal…

Primera Verdad: Dios es Eterno…
  • “Señor, tú nos has sido refugio… Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios… Porque mil años delante de tus ojos, son como el día de ayer, que pasó…” (Salmos 90:1-4)
Es obvio que la naturaleza de Dios no tiene comparación con la naturaleza humana, porque Él no tiene principio ni fin y está exento de toda sucesión de tiempo porque realmente el Señor es la causa del tiempo…

Según Mathew Henry este pasaje nos enseña “a reconocer la infinita desproporción que hay entre Dios y el hombre (v.4): Porque mil años delante de tus ojos, una longevidad que jamás alcanzó ningún ser humano, son como el día de ayer que pasó; menos aún: como una de sus vigilias, una tercera parte, de la noche, es decir, tres horas. Entre un minuto y un millón de años hay alguna proporción, pero entre el tiempo y la eternidad no hay ninguna”

Segunda Verdad: El hombre es Efímero…
  • “Los arrebatas como un torrente de aguas; son como un sueño, como la hierba que crece en la mañana… Acabamos nuestros años como un pensamiento… Porque pronto pasan y volamos…” (Salmos 90:5-11)
Por medio de cuatro ilustraciones demuestra el estado frágil y efímero del ser humano, ya que dice que nuestra vida es:
  1. Fluctuante: “Como un torrente de aguas”
  2. Frívola: “Como un sueño”
  3. Frágil: “Como la hierba que crece en la mañana”
  4. Fugaz: “Como un pensamiento”
La frase “como un pensamiento” en una versión antigua se traduce: “Como el aliento de nuestra boca en invierno”. Como dijera Charles Spurgeon: “Que somos sino un sueño vano que no tiene existencia ni ser, un mero fantasma o aparición que no se puede retener, un navío que navega en el mar y no deja rastro alguno detrás; un vapor, polvo, rocío, una flor que se abre un día y se mustia al siguiente…”

Tercera Verdad: Necesitamos Esperanza…
  • “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría… Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; sí, la obra de nuestras manos confirma” (Salmos 90:12-17)
Moisés pide fervorosamente que Dios le conceda:
  1. Un Rumbo: “Enséñanos a contar nuestros días…”
  2. Un Remedio: “Sácianos de tu misericordia…”
  3. Un Regocijo: “Alégranos…”
  4. Una Razón: “Confirma… la obra de nuestras manos…”
Todos los aspectos esenciales de la vida son considerados en esta oración; nuestra ignorancia respecto a cómo vivir la vida adecuadamente, nuestra necesidad imperiosa de perdón y misericordia por los pecados cometidos, nuestra búsqueda de sana alegría en un mundo de tristezas y la bendición de Dios en todo lo que hagamos para tener una verdadera razón de ser. Si todo esto abunda en nosotros el resultado final será la Esperanza que es nada menos que “el valor agregado a la vida”

Recordemos: La vida es corta… La Esperanza no tiene fin…
DECH

sábado, 11 de agosto de 2012

Dios es Fiel a Sus Promesas…


Leer Salmo 89

“Muchos salmos que comienzan con quejas y oraciones, terminan con gozo y alabanza, pero éste comienza con gozo y alabanza y termina con quejas y peticiones. No se sabe cuándo y por qué fue compuesto pero las circunstancias apuntan al tiempo del derrumbamiento nacional ante los babilonios” (Mathew Henry)

No sabemos casi nada del autor del Salmo 89 excepto que su nombre era “Etán ezraíta” y que según 1 Reyes 4:31 era un hombre reconocido por su gran sabiduría. Lo que sí podemos deducir es que a la hora de componer esta canción estaba perplejo tratando de conciliar sus creencias con las circunstancias que vivía su nación. Él sabía que Dios es Fiel y que su Pacto con David es inconmovible pero también que el juicio había caído sobre Su Pueblo y en apariencia los alcances del Pacto estaban condicionados. De todas maneras podía descansar en el Dios que es el Dador del Pacto y que es “Bendito para siempre”, o sea, aún más allá de los fracasos humanos…

El salmista explica el Pacto…
  • “Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente… Hice pacto con mi escogido; juré a David… Para siempre confirmaré tu descendencia… Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte… Porque tú eres la gloria de su potencia…” (Salmos 89:1-18)
John Mac Arthur comenta este pasaje: “El Pacto Davídico que culmina con el reinado del Mesías fue establecido en 2 Samuel 7 (cp. 1 Reyes 8:13; 1 Crónicas 17; 2 Crónicas 21:7; Salmos 110, 132). El Pacto estaba en forma de una concesión regia pactada en la elección por parte de Dios, el Gran Rey, de David como su rey vasallo. En esta clase de pacto, la persona con quién el Señor establecía el pacto podía violar sus estipulaciones y el Señor quedaba, sin embargo, obligado a mantener el Pacto”. Es decir, las Promesas estaban basadas en la Fidelidad de Dios y esto era motivo de alabanza y gratitud para el Pueblo porque Él no habría de defraudarles…

El salmista explica el Propósito…
  • “Entonces hablaste en visión a tu santo… Hallé a David mi siervo; lo ungí con mi santa unción… Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí…” (Salmos 89:19-37)
Como dice Charles Spurgeon: “Es su propio pacto. Él lo ideó, lo redactó y voluntariamente entró en él; por tanto, Él lo tiene en gran estima. No es el pacto de un hombre, sino que el Señor lo reclama como suyo”. Por ese motivo, su Propósito principal era cumplir ese objetivo en la persona de David y su descendencia…

El salmista explica el Peligro…
  • “Mas tú desechaste y despreciaste a tu escogido… Rompiste el pacto con tu siervo… Hiciste cesar su gloria, y echaste su trono por tierra… Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias, que juraste a David por tu verdad?...” (Salmos 89:38-52)
Si bien estaba establecido que el Pacto era firme y eterno, el mismo Señor había declarado en los versículos 30 al 33 que una rebelión no alteraba el alcance de las Promesas pero podía traer consecuencias no deseadas para Israel. Esto era lo que había sucedido, (aunque el evento no está especificado y como mencionamos anteriormente podría tratarse de la derrota a manos de los babilonios) y el salmista procura entender como puede ser que convivan la fidelidad de Dios con su severidad y juicio…

Como dijera oportunamente William Binnie: “Un ojo enturbiado por la pena presente no ve muy lejos, ni abarca tanto en su visión, como haría en otros momentos, o incluso en aquel mismo momento si se enjugara las lágrimas y dejara paso a los rayos de luz que lo aclaran todo”. Esto implica sencillamente que muchas veces nosotros, como el salmista, nos sentimos abatidos por las circunstancias sin tener en cuenta el Cuadro Completo del Propósito y la Voluntad de Dios…

Recordemos: Las nubes y la oscuridad de hoy se despejan con el amanecer de mañana…
DECH

viernes, 10 de agosto de 2012

Dios es Nuestro Redentor…


Leer Salmo 88

“Esta triste queja no produce la impresión de un Salmo, ni podemos concebir como puede ser llamado con un nombre que denota un canto de alabanza o de triunfo; con todo, quizá fue intencional llamarlo así para mostrar en que forma la fe “se gloria en las tribulaciones”. Con toda seguridad, si hay algún cántico de tristeza y un salmo de lamentación, es éste” (Charles Spurgeon)

En muchos sentidos el Salmo 88 es excepcional, ya que normalmente los cantos que expresan un ánimo angustiado concluyen con una nota de esperanza, pero como dice Mathew Henry: “Este salmo es una lamentación y no concluye, como suelen acabar los salmos melancólicos, con la menor insinuación de consuelo ni gozo, sino que, de principio a fin, está envuelto en pena y tristeza”. A pesar de ello, podemos encontrar lecciones muy valiosas para nuestra vida en su lectura y reflexión…

Las Demandas de un angustiado…
  • “Oh Jehová, Dios de mi salvación, día y noche clamo delante de ti… Porque mi alma está hastiada de males… Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción…” (Salmos 88:1-9)
“Las primeras palabras del salmo son las únicas que indican un poco de consuelo, pues antes de comenzar sus quejas, llama a Jehová “Dios de mi salvación”, lo cual insinúa que, por mal que le fuesen las cosas todavía esperaba de Dios la salvación” (Mathew Henry). Como dijera Charles Spurgeon: “En tanto que el hombre puede ver a Dios como su Salvador, para él nunca es medianoche por completo”.

Más allá de esta nota de esperanza todo lo que sigue es una lista de quejas y reclamos, lo cual es bastante lógico, ya que cuando una persona ingresa en un estado depresivo le cuesta ser objetivo al observar sus realidades y, normalmente, busca culpables fuera de sí siendo, con seguridad, Dios el principal demandado…

Los Desafíos de un angustiado…
  • “¿Manifestarás tus maravillas a los muertos?... ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia?...” (Salmos 88:10-12)
En la mentalidad del Antiguo Testamento los únicos en capacidad de alabar a Dios son los que viven en este mundo. El salmista expresa sentimientos de extrema angustia y se identifica con los muertos antes que con los vivos. Esto puede verse claramente en su mención a “los muertos”, “el sepulcro”, “el Abadón”, “las tinieblas” y “la tierra del olvido”. Su desafío a Dios era: “¿Se levantarán los muertos para alabarte?”, lo cual era un sinsentido en su concepción religiosa. Hubiera sido bueno que considerara a Job quien dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo, y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios” (Job 19:25-26). El hijo de Dios tiene esperanza porque en Cristo podemos afirmar: “¿Dónde esta muerte tu aguijón? ¿Dónde oh sepulcro tu victoria?” (1 Corintios 15:55)

La Depresión de un angustiado…
  • “Mas yo a ti he cantado, oh Jehová… ¿Por qué escondes de mi tu rostro?... Sobre mi han pasado tus iras y me oprimen tus terrores…” (Salmos 88:13-18)
El salmista se derrumba en un túnel de oscuridad lo que acarrea para él solo depresión. Es esencial en estos casos hacer las preguntas correctas no para hundirnos más en el pozo sino para descubrir dónde está la salida, sin perder la perspectiva de Su Carácter Amoroso y Su Buena Voluntad para con nosotros.

Como dice Charles Spurgeon: “Dios no puede obrar para nosotros como no sea en una forma recta y misericordiosa; por tanto, hay razón suficiente para cada golpe que recibimos de su vara en el juicio de su corazón amoroso; procuremos aprender esta razón y aprovecharnos de ella”

Recordemos: Dios es Bueno… eso es suficiente para mí…
DECH

jueves, 9 de agosto de 2012

Dios es Nuestra Distinción…


Leer Salmo 87

“Este breve poema es uno de los más notables en el Salterio. Tanto en el tono como en su perspectiva es profético, en el sentido de que proclama la esperanza de un universal Reino de Dios con Sion por metrópoli” (Mathew Henry)

“Sion” que en un principio era el nombre de la fortaleza de los jebuseos (situada en la colina oriental del Monte Moriah), cuando fue conquistada por David pasó a ser conocida como la “Ciudad de David”. Con el paso del tiempo, al trasladarse allí el arca del Pacto y la posterior construcción del Templo se llamó de esta manera al monte completo, o “Monte del Templo”. Mas adelante toda la ciudad de Jerusalen llevó esa designación y también se llegó a usar como sinónimo de sus habitantes y del Pueblo de Israel. Inclusive en el Nuevo Testamento se la identifica con la Nueva Jerusalén y el Reino futuro.

El Fundamento de Sion…
  • “Su cimiento está en el monte santo. Ama Jehová las puertas de Sion… Cosas gloriosas se han dicho de ti, Ciudad de Dios” (Salmos 87:1-3)
En referencia a este lugar sagrado vemos que el salmista remarca tres aspectos esenciales:
  1. Que está fundado sobre el monte santo. Como dice Isaías 2:2, “Acontecerá en lo postrero de los tiempos que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes… y correrán a él las naciones”. Este monte es “santo” por causa de Dios, no por alguna característica especial. De la misma manera los creyentes somos santos porque Él nos ha santificado…
  2. Que es objeto preciado para el Señor. El Amor que Dios expresa por este lugar del mundo es lo que lo distingue sobre todos las demás ciudades. En cuanto a quienes creemos la situación es similar… Su Amor nos distingue a pesar de nuestra bajeza…
  3. Que hay promesas y declaraciones maravillosas acerca de esta Ciudad en la Palabra de Dios. Cuando conocemos lo que Dios tiene en Su Palabra para nosotros nuestra vida se alimenta de esperanza…
La Fortaleza de Sion…
  • “Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen… Y de Sion se dirá: Este y aquel han nacido en ella…” (Salmos 87:4-6)
Naciones enemigas de Israel como Rahab (en referencia a Egipto), Babilonia, Filistea y Tiro serían consideradas como naturales de Sion en los últimos días. La profecía anuncia: “Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes, y su habitación será gloriosa” (Isaías 11:10), lo que implica un reino establecido en Sion con el Mesías reinando en justicia y las naciones del mundo atraídas irresistiblemente ante su Majestad…

Las Fuentes de Sion
  • “Y cantores y tañedores en ella dirán: Todas mis fuentes están en ti” (Salmos 87:7)
“Las fuentes de mi fe y de todas mis gracias; las fuentes de mi vida y de todos mis placeres; las fuentes de mi actividad y de todos sus actos rectos; las fuentes de mi esperanza y de toda expectativa celestial, todo se halla en Ti, Señor mío. Sin tu Espíritu sería como un pozo seco, una cisterna cenagosa, destituida de poder para bendecirme a mí mismo o a otros. ¡Oh Señor, Tú me aseguras que pertenezco a los regenerados cuya vida está en Ti, porque siento que no puedo vivir sin Ti; por tanto, con todo tu pueblo gozoso cantaré tus alabanzas” (Charles Spurgeon)

Recordemos: Las Promesas de Dios son nuestra fuente inagotable de Esperanza…
DECH

miércoles, 8 de agosto de 2012

Dios escucha la oración…


Leer Salmo 86

“Este Salmo es un lamento individual en el que David expresa su angustia y se sobrepone a la misma mediante la alabanza y la adoración. Hay una sensación de urgencia que se demuestra en unas catorce peticiones de oración” (John Mac Arthur)

Según el Diccionario la “Misericordia” es “la disposición a compadecerse de los trabajos y miserias ajenas”. En un sentido estricto implica “un corazón que se conmueve por la miseria”. David repite varias veces en su oración que su necesidad principal es que Dios se disponga a atender a su necesidad con “misericordia”, por eso este Salmo es llamado “La Oración de David”. Todos los creyentes podemos identificarnos con sus palabras y apropiarnos de esta oración para elevarla en el silencio de nuestra alma…

Los Argumentos del salmista…
  • “Inclina, oh Jehová, tu oído, y escúchame… En el día de mi angustia te llamaré, porque Tú me respondes” (Salmos 86:1-7)
“Cuando nuestras oraciones son humildes a causa de nuestra pequeñez, o débiles por razón de nuestra debilidad, o sin alas a causa de nuestro abatimiento, el Señor se inclina hacia ellas; Jehová, infinitamente enaltecido, les presta atención” (Charles Spurgeon)

En cada petición David expresa una razón por la cual el Señor habría de responderle…
  1. Pide Atención: “Inclina tu oído… escúchame… Porque estoy afligido y menesteroso”
  2. Pide Aliento: “Guarda mi alma, porque soy piadoso”
  3. Pide Amparo: “Salva a tu siervo… en ti confía”
  4. Pide: Apoyo: “Ten misericordia… Porque a ti clamo…”
  5. Pide Alegría: “Alegra el alma… Porque a ti levanto mi alma”
El acceso al Trono de la Gracia está abierto, pero de nada sirve sino nos acercamos “para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16)

Las Alabanzas del salmista…
  • “Oh Señor, ninguno hay como tú… Porque tú eres grande y hacedor de maravillas… Te alabaré… con todo mi corazón…” (Salmos 86:8-13)
“Cuando mi corazón no esté dividido, te lo entregaré por entero. No hay que rendir alabanza a menos que sea con todo nuestro corazón, alma y fuerzas, pues de otro modo no será ni real ni aceptable” (Charles Spurgeon)

David sabe que la verdadera alabanza no es simplemente el fruto de haber recibido los favores de Dios, sino la consecuencia principal de vivir una relación genuina con Él, por eso dice: “Afirma mi corazón para que tema tu nombre” (v.11); lo que implica sencillamente tener un corazón no divido, o en otras palabras en completa integridad.

Los Anhelos del salmista…
  • “Oh Dios, los soberbios se levantaron contra mí… Mírame y ten misericordia de mí… Porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste” (Salmos 86:14-17)
Dios es descripto como “misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad”. En estas virtudes se basa David para expresar su confianza ante los peligros que le acarreaban los “soberbios”.
Pide cuatro cosas esenciales que transformarían su vida:
  1. Su Misericordia: “Mírame, y ten misericordia…”
  2. Su Motivación: “Da poder a tu siervo” (“pon tus fuerzas dentro de mi”… “pero recibiréis poder…” Hechos 1:8)
  3. Su Marca: “Y guarda al hijo de tu sierva”
  4. Su Misión: “Haz conmigo señal para bien”
Recordemos: “La oración es el delgado nervio que mueve los músculos de la Omnipotencia” (Charles Spurgeon)
DECH

martes, 7 de agosto de 2012

Dios es Nuestra Restauración…


Leer Salmo 85

Según Charles Spurgeon este Salmo: “Es la oración de un patriota a favor de su país que se halla postrado, en la cual pide al Señor las antiguas misericordias y por medio de la fe prevé días más alegres”

El mensaje sencillo de este cántico es que Dios promete volver a mostrar a Israel su Amor siendo Fiel a Su Pacto. Si bien Él había descargado su Ira sobre Su Pueblo lo restauraría en el futuro. Por ese motivo el salmista recuerda los actos misericordiosos de Dios en el pasado, evalúa la situación presente y mira con esperanza el porvenir…

El Repaso del Pasado…
  • “Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehová… Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; todos los pecados de ellos cubriste…” (Salmos 85:1-3)
“Con mucha frecuencia Dios lo había hecho, deteniéndose, para perdonar a su pueblo, cuando ya tenía la espada desenvainada para castigar ¿Quién es un Dios perdonador como Tú, oh Jehová? ¿Quién es lento para la ira y pronto a perdonar? Todo creyente en Jesús goza de la bendición del pecado perdonado, y debería considerar este don inapreciable como la garantía de todas las otras misericordias que necesita” (Charles Spurgeon)

Al hacer memoria de la Misericordia de Dios en los días pasados se renueva la esperanza para los grandes desafíos que tenemos por delante. Esta era la razón por la que Jeremías exclamaba una nota de aliento en Lamentaciones: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en Él esperaré” (Lamentaciones 3:22-24)

El Reconocimiento del Presente…
  • “Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación, y haz cesar tu ira de sobre nosotros… ¿Estarás enojado con nosotros para siempre?... Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, y danos tu salvación” (Salmos 85:4-7)
La oración ante la realidad que les tocaba enfrentar incluía:
  1. El pedido de Restauración nacional: “Restáuranos…”
  2. El pedido de Perdón y fin de su Ira: “Y haz cesar tu ira sobre nosotros…”
  3. El pedido de Misericordia y Gracia: “Muéstranos… tu misericordia”
  4. El pedido que se complete Su Obra en Su Pueblo: “Y danos tu salvación”
La Revelación del Porvenir…
  • “Escucharé lo que hablará Jehová Dios; porque hablará paz a su pueblo… Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen… La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron…” (Salmos 85:8-13)
“Cuando la tribulación se acerca demasiado, también se acerca la salvación, pues Dios es para los suyos socorro siempre presente en tiempo de aflicción” (Mathew Henry)

En este pasaje cuando dice que “la misericordia y la verdad se encontraron” se refiere a la Misericordia (o amor leal e inconmovible) de Dios y la real disposición del Pueblo en acudir a Él para ayuda en el día de su aflicción. En un sentido más amplio también puede considerarse que Dios tiene compasión por los pecadores y puede estar en paz con ellos por Su Gracia sin afectar a Su Verdad ni a Su Justicia. Estos cuatro elementos son distintivos del futuro Reino de Cristo donde se relacionarán en perfecta armonía, y sus consecuencias directas serán la abundancia (“el bien”) y seguridad (“sus pasos nos pondrá por camino”)

Recordemos: Nuestros pecados no limitan, ni condicionan la Gracia y la Misericordia de Dios…
DECH