sábado, 10 de agosto de 2013

Actitudes...

En la Biblia leemos: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37)

Las frases eran: “Quien vence la cólera se vence a sí mismo”; “Hacer el balance de nuestros actos” y “De nada vale tener fama, riquezas, poder si no tenemos alegría de vivir y armonía espiritual”

Frases interesantes, que nos pueden llevar a pensar en la calidad y estilo de vida que vivimos. En si estamos disfrutando de la vida, aún con sus pesares y congojas o si simplemente la sufrimos, la padecemos o la toleramos.

Vivir con sentimientos estresantes, desestabilizantes como la cólera, el enojo, la frustración, la tristeza nos puede llevar a que nuestras existencias se vuelvan intolerables.

En Romanos 8:35 el Apóstol se hace las preguntas que lo llevan a decir que somos "más que vencedores" en Cristo: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?”

El Apóstol Pablo también nos habló acerca del trabajo que le daba su propio cuerpo y especialmente su propio “yo”:
  • “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago... Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley; que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios, pero veo otra ley en mis miembros que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros” (Romanos 7:15-20)
La única manera que podemos vencernos a nosotros mismos, es dejando que el Espíritu Santo de Dios llene nuestro ser:
  • “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, antes sed llenos del Espíritu” (Efesios 5:18)
  • “Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo... Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Romanos 14:17; 15:13)
  • “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz...” (Gálatas 5:22)
Si vivimos agobiados por el pecado y sus consecuencias sobre nuestras actitudes o si vivimos agobiados por la frustración y sus consecuencias sobre nuestras reacciones, entonces podemos considerar que nos falta la plenitud y llenura que otorga el Espíritu Santo, la cual se hará patente en nuestra conducta ante cualquiera de las situaciones que debamos vivir...
  • “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos 12:21)
Recordemos: O vencemos o somos vencidos... Con el Señor de nuestro lado, solo podemos ser vencedores...
TBS

viernes, 9 de agosto de 2013

Inteligentes...

En La Biblia leemos: “Con Dios está la sabiduría y el poder, suyo es el consejo y la inteligencia” (Job 12:13)

La pregunta parecía compleja, pero atractiva... “¿Qué es la inteligencia? ¿Por qué a veces, sabiendo que podemos optar por una actitud o tomar una decisión o responder más inteligentemente no lo hacemos?”

Interesante cuestión... Dios nos dio la inteligencia que tenemos, según Job 38:36: “¿Quién puso la sabiduría en el corazón? ¿O quién dio al espíritu inteligencia?”

El Diccionario dice que “Inteligencia” es "la capacidad de relacionar conocimientos que poseemos para resolver una determinada situación” y que “el término inteligencia proviene del latín intelligentia, que a su vez deriva de inteligere. Esta es una palabra compuesta por otros dos términos: intus (entre) y legere (escoger). Por lo tanto, el origen etimológico del concepto de inteligencia hace referencia a quien sabe elegir: la inteligencia posibilita la selección de las alternativas más convenientes para la resolución de un problema”

El salmista nos dice: “Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación… ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger”  (Salmos 25:5,12)

Parte de la respuesta a la pregunta anterior fue: “Se suele confundir inteligencia con conocimiento o información. Así, se acumula lectura, documentación o habilidades en campos específicos y se llama a ellos inteligencia”. Luego agrega: “lo que a veces impide tomar decisiones inteligentes es el desarrollo inarmónico o la escasa exploración de los recursos, la confianza excesiva en uno de ellos o no ver el todo de la cuestión”

La Biblia nos dice claramente que Dios tiene un Plan para nosotros.
  • “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10)
  • “Jehová cumplirá su propósito en mí...” (Salmos 138:8)
Nos enseña a desarrollarnos inteligentemente:
  • “¿De dónde, pues, vendrá la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la inteligencia?... Y  dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia” (Job 28:20,28)
  • De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira” (Salmos 119:104)
  • “Porque Jehová da la sabiduría y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia” (Proverbios 2:6)
Y también nos habla del conocimiento adquirido y del uso que hagamos de ello:
  • “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia, porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata y sus frutos más que el oro fino... El temor de Jehová es el principio de la sabiduría y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia” (Proverbios 3:13; 9:10)
  • “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual” (Colosenses 1:9)
Recordemos: En Dios hallaremos la Fuente de toda inteligencia y la mejor manera de utilizar el conocimiento de su Palabra para vivir la vida que nos da en la tierra...
TBS

jueves, 8 de agosto de 2013

Interesarlos...

En la Biblia leemos: “Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar” (Proverbios 4:11)

La nota decía: “Despertar interés en los recién llegados  al mundo no resulta sencillo porque los adultos nos hemos retirado de esa responsabilidad por considerarlos autosuficientes”

¡Cuán cierto puede resultar!... Cuántas veces escuchamos decir a personas mayores que “los chicos de ahora vienen sabiendo”... Pero, ¡esto sí que no es verdad! Posiblemente los medios con los que contamos desarrollen cierta atención o intereses en los niños que a los adultos nos hacen pensar así. Puede ser que la incentivación constante que se recibe en la televisión, los medios electrónicos y otros, ayuden a que sean más vivaces. Sin embargo, los niños necesitan hoy, como ayer, ser enseñados y guiados en todo aquello que los convertirá en adultos útiles y de bien, y muy especialmente en la Palabra de Dios...
  • “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15)
El autor de la nota decía de sus padres: “Gracias a su interés en señalar para mí puertas que de no ser por ellos hubieran permanecido invisibles, es que décadas después me interesé en...”
  • “Guarda hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre; átalos siempre en tu corazón, enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; hablarán contigo cuando despiertes. Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen... Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 6:20-23; 22:6)
Un analista expresa que “la cultura contemporánea reconoce la existencia de un mundo infantil autónomo, cuyo gobierno ha entregado a los propios niños... la autoridad está dentro del grupo infantil, el adulto queda inerme frente a los niños, con lo que se rompen las relaciones normales entre niño y adulto...”
Pensando así, los niños quedan librados a sí mismos, con los peligros que esto trae consigo:
  • “La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él” (Proverbios 22:15)
En el Salmo 78 leemos:
  • “Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca... hablaré cosas escondidas... las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron. No las encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, y su potencia, y las maravillas que hizo. El estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la notificasen a sus hijos; para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos, a fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios, que guarden sus mandamientos...”
Recordemos: No tratemos de escapar a nuestras responsabilidades como adultos ante los niños, especialmente en lo que concierne a enseñarles la Palabra de Dios...
TBS

miércoles, 7 de agosto de 2013

Comparaciones...

En la Biblia leemos: “¿A quién te has comparado así en gloria y en grandeza entre los árboles del Edén...?” (Ezequiel 31:18)

El chiste decía así: “Una señora pregunta: ¿estuviste de viaje? Te veo muy bien... La otra responde: Vengo totalmente rejuvenecida, estuve en las Islas Galápagos. ¡Las tortugas son mucho más viejas que yo!”-

¡Podemos reírnos libremente!... ¡Yo lo hice con ganas! Luego pensé: "Según cuáles sean nuestros parámetros, así será nuestra conformidad, satisfacción o frustración. Nuestro retroceso en la vida, o el empeño en ser mejores personas"

Deberíamos preguntarnos : ¿Con quién nos comparamos? ¿Cuál es la medida de nuestras expectativas y deseos de superación? De ello dependerá absolutamente nuestro esfuerzo... O la falta de él...

El Señor Jesucristo relató una parábola:
  • “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” (Mateo 7:24-27)
En la condición ante Dios y en la necesidad de Su Perdón y Misericordia, somos todos iguales:
  • “...varones: ¿Por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay... Antes creemos que por la gracia del señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos” (Hechos 14:15; 15:11)
En la vida diaria tenemos como parámetro de conducta a Nuestro Señor Jesucristo:
  • “A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos  a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13)
  • “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1 Juan 3:2-3)
Los Apóstoles decían:
  • “Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos. Pero nosotros no nos gloriaremos desmedidamente, sino conforme a la regla que Dios nos ha dado por medida para llegar también hasta vosotros... Mas el que se gloría, gloríese en el Señor, porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba” (2 Corintios 10:12-18)
  • “Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:14-16)
Recordemos: Si nuestra comparación es con el Señor, nuestras vidas tendrán otras expectativas...
TBS

martes, 6 de agosto de 2013

El Mejor Consejero...

En la Biblia leemos: “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad” (Proverbios 11:14)

En la contratapa del diario se leía esta reflexión: “No dejarnos llevar por malos consejeros”

Los consejos colaboran en la toma de decisiones, en las actitudes que tomamos en la vida, en los pasos que damos mientras vivimos. Pueden ayudarnos a hacerlo bien y obtener buenos resultados... o pueden desviarnos totalmente de nuestras metas y objetivos...
  • “Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman... Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá” (Proverbios15:22; 19:21)
En la vida diaria podemos recibir consejos desde diferentes ángulos...

Nuestros amigos:
  • “El ungüento y el perfume alegran el corazón, y el cordial consejo del amigo, al hombre” (Proverbios 27:9)
Nuestra propia conciencia:
  • “Bendeciré a Jehová que me aconseja, aun en las noches me enseña mi conciencia” (Salmos 16:7)
Nuestros sentimientos o pecados:
  • “¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día?... Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; caminaron en sus propios consejos” (Salmos 13:2; 81:12)
Pero Dios a través de Su Palabra nos dice:
  • “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche... El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones...  Por cuanto fueron rebeldes y aborrecieron el consejo del Altísimo” (Salmos 1:1 33:11; 107:11)
  • “Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad; para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo, para entender proverbio y declaración, palabras de sabios y sus dichos profundos... yo, la sabiduría, habito con la cordura, y hallo la ciencia de los consejos... Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis” (Proverbios 1:3,5; 8:12, 33)
Que nuestra petición sea  como la del salmista, al orar:
  • “Escóndeme del consejo secreto de los malignos, de la conspiración de los que hacen iniquidad, que afilan como espada su lengua, lanzan cual saeta suya, palabra amarga, para asaetear a escondidas al íntegro... Pues tus testimonios son mis delicias y mis consejeros” (Salmos 64:2-4; 119:24)
Recordemos: El Mejor Consejero es el Señor... .Sigamos al pie de la letra Sus Consejos para caminar sabiamente por la vida...
TBS

lunes, 5 de agosto de 2013

En la Tierra y en lo Alto...

En la Biblia leemos: “Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto” (Salmos 26:5)

La contratapa del diario tenía esta frase interesante: “Unos quieren ser árboles con las raíces bien sujetas a la tierra. Y otros quieren ser pájaros para volar libres de todas ataduras”

Si alguno de estos dos fuera nuestro deseo, es bueno saber que podemos cumplir ambos...
En la Biblia Dios nos dice que en Él tenemos raíces profundas y firmes:
  • “Esta es pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces, creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos, ésta son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida y no llevan fruto. Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia” (Lucas 8:11-15)
Podemos crecer y echar raíces junto a la Fuente de Agua Viva:
  • “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde;  y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto” (Jeremías 17:7-8)
Estando en el Señor, somos libres con una Libertad que va más allá de unas simples alas:
  • “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres... Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres...” (Juan 8:31-36)
En esta Libertad, El puede llevarnos  a las más Sublimes Alturas:
  • “Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar” (Habacuc 3:19)
  • “Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán” (Isaías 40:30-31)
En la Presencia del Señor, podemos estar seguros de lo siguiente... “ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39)

Recordemos: Con el Señor podemos caminar firmemente en la Tierra y proyectarnos a las Alturas como las águilas...
TBS

domingo, 4 de agosto de 2013

Miradas...

En la Biblia leemos: “...porque tenía la mirada puesta en el galardón” (Hebreos 11:26)

La frase de una conocida actriz de fama internacional decía: “La gente suele decir que la belleza está en los ojos de quien la mira, y yo pienso que lo más liberador de la belleza es darte cuenta de que eres tú quien la mira”

Nuestros ojos pueden tener miradas diversas, podemos mirar cosas buenas o malas:
  • “He aquí como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva a la mano de su señora, así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios, hasta que tenga misericordia de nosotros” (Salmos 123:2)
  • “Tus ojos mirarán cosas extrañas, y tu corazón hablará perversidades” (Proverbios 23:33)
Podemos preguntarnos ¿Qué deseamos mirar? ¿Busca nuestro corazón mirar a Dios, como el del salmista?
  • "Una cosa he demandado a Jehová,  ésta buscaré: Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo” (Salmos 27:4)
Estemos seguros que al mirar al Señor podremos ver Su Obra y lo que le costó llevarla a cabo a nuestro favor:
  • “Y derramare sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como se aflige por el primogénito” (Zacarías 12:10)
Y Aquel que nos da la Vida, la Salvación, el que nos lleva a la Eternidad llegó al punto de no tener belleza alguna:
  • “...¿sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca: No hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido...” (Isaías 53)
Sin embargo precisamente esa condición y esa Obra Eternal es lo que nos permite elevar la mirada, disfrutando de toda la belleza de la Victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte:
  • “Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad... Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad...” (Salmos 29:2; 96:9)
  • “Gloria y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre... En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré” (Salmos 111:3; 145:5)
Y cuando la Obra de Dios se plasma en nuestro interior, queda reflejada en el exterior:
  • “El corazón alegre hermosea el rostro...” (Proverbios 15:13)
Recordemos: Elevemos nuestra mirada al Señor, y  reflejaremos toda la belleza de Su Santidad...
TBS